Beneficios del ejercicio cardiovascular

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¿Qué es el ejercicio cardiovascular?

Si bien la vida moderna nos ha dado numerosas comodidades (sillones ergonómicos, automóviles, sistemas de pago en línea) no debemos olvidar que la ausencia de actividad física puede ser perjudicial para nuestra salud. Una excelente forma de activar nuestro cuerpo es el ejercicio cardiovascular (también llamado aeróbico o cardio). Para que una actividad física sea aeróbica debe ser continua y moderada (no intensa). Son ejercicios cardiovasculares el caminar de forma vigorosa, la carrera, la natación, el uso de máquinas elípticas y actividades similares.

 

Beneficios

Aparte del importantísimo papel que tiene en los tratamientos de pérdida de peso, el ejercicio cardiovascular tiene múltiples beneficios:

– Incremento de la capacidad pulmonar y cardíaca

– Incremento del flujo sanguíneo hacia el cerebro.

– Regulación de los niveles de estrés

– Fortalecimiento del sistema inmune

– Aumento de la capilarización muscular, con lo que llega más sangre (y por lo tanto más oxígeno y nutrientes) a los tejidos

– Mejoría de los niveles de colesterol

– Reducción del riesgo de padecer hipertensión arterial, arteriosclerosis y patologías tromboembólicas (ataques de corazón, embolias).

 

Entrenar de dos a tres veces por semana

Para que podamos obtener el mayor beneficio de nuestra actividad cardiovascular es muy importante que seamos constantes. Entrenar dos o tres veces por semana es suficiente, y si realizamos esta actividad por la mañana y en ayunas, hará que el metabolismo se mantenga más activo el resto del día.

 

Entrenar con variedad

Las actividades cardiovasculares clásicas como la caminata, la carrera o la natación sólo representan el principio de una gama de opciones disponibles. Cuanta más variedad apliquemos en nuestro entrenamiento mejor, inclusive en la misma sesión podemos realizar diez minutos de cada actividad, hasta un máximo de 30/40 minutos.

 

Ponerse metas alcanzables pero que representen un reto

Tratar de correr un maratón en nuestro primer día de ejercicio es una mala idea. No sólo por lo que le sucede a nuestro cuerpo sino porque nos sentiremos frustrados. Es mejor empezar con metas pequeñas, alcanzables y que representen un logro para nosotros. Por ejemplo, podemos simplemente trotar durante 15 minutos en nuestra primera sesión e ir avanzando paulatinamente.

 

Genética y ejercicio

Ya sabemos que el ejercicio es bueno, pero ¿todos los ejercicios son igualmente buenos para nosotros? La respuesta es no. Nuestras características físicas son determinadas por nuestra composición genética y dependiendo de ella habrá algunos tipos de actividades de las que podremos obtener mejores resultados.